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martes, 11 de marzo de 2014

Evolución de la vivienda

* Las casas con patio: una tradición mediterránea.

Continuando con los aspectos de la vivienda que han ido evolucionando a través de la historia, llegamos a las viviendas con patio interior.
Esta tipología, cuyos orígenes más conocidos se remontan a las casas con atrio de la antigüedad griega y romana, evoluciona desde los tipos elementales de la casa itálica hasta las viviendas de las ciudades de Pompeya y Herculano, arrasadas por la erupción del Vesubio.

La historia ha demostrado la continuidad existente entre este tipo de edificaciones a lo largo del tiempo, que presentan algunos rasgos característicos: solares de proporciones cuadrangulares, con una o dos plantas, carentes de aberturas a la calle y dotadas de un pórtico cubierto por una galería en su lado interior, a la que dan acceso todas las habitaciones. Construcciones de este tipo son corrientes en los países mediterráneos, incluidas las áreas de cultura musulmana, donde las condiciones climáticas y el contexto social y religioso han facilitado su pervivencia hasta la llegada de las influencias europeas.

* La vivienda en la Edad Media.

Con la aparición en el siglo XI de una nueva clase social, la burguesía, la vivienda sufrió una importante modificación. La burguesía estaba formada por gentes de oficio, artesanos y comerciantes.
La aportación de la burguesía a la transformación de la vivienda consistió principalmente en la utilización de la misma como lugar de trabajo.

En la planta baja se solía ubicar la tienda (o taller en caso de tratarse de un artesano), dónde se ejercía el oficio al mismo tiempo que se atendía a la clientela; en el primer piso había por lo general una sola estancia, donde se desarrollaban las diferentes actividades cotidianas.

En la casa vivían el burgués y su familia, los aprendices del oficio y la servidumbre; todos ellos compartían la vivienda. En este caso, es bastante evidente la falta de intimidad.
Otro aspecto destacable es el mobiliario. En el interior de esta sala había pocos muebles, distribuidos según las necesidades del momento; así, según fuera de día o de noche, el espacio se transformaba de una manera o de otra. El mobiliario solía ser móvil o desmontable, característica que ha pervivido hasta nuestros días en algunas piezas como sillones, camas, mesas, sillas, etc.

¿Sabía que la idea de mobiliario, como elemento doméstico, proviene de esa época? No obstante, algunos elementos tienen su origen en culturas antiguas, como la egipcia.
Utilizar los espacios para distintas funciones implica colocar distintos tipos de mobiliario, y el hecho de tener que moverlo supone diseñarlo mejor, hacerlo más práctico y dúctil.

* La nobleza en la vivienda: El Renacimiento.

Uno de los movimientos que más ha incidido en la cultura mediterránea ha sido el Renacimiento, que corresponde cronológicamente a la época inmediatamente posterior al período medieval. Sus inicios se encuentran en la Italia del siglo XV y su prolongación por toda Europa se efectúo durante el siglo XVI.

Durante este periodo aparecen dos nuevos tipos de vivienda: el palacio urbano y la villa o casa de campo. Uno de los principales arquitectos de estas construcciones fue Andrea Palladio con sus palacios, villas y edificios religiosos.

- La vivienda urbana.

Los clientes de Palladio querían que su palacio fuese una afirmación pública de su fe humanista, de su riqueza y se su posición social. Así pues, sus edificios estaban cargados de ornamentos y delicadezas. Se trata de edificios de varias plantas con una clara diferenciación de usos en cada piso.

La distribución típica del palacio urbano contemplaba la ubicación de los almacenes en la planta baja, de las salas de recepción en el primer piso, de los dormitorios en el segundo, y finalmente, el alojamiento de la servidumbre en el desván.
Muchos de estos palacios tienen pórticos centrales, rematados por frontones y flanqueados por alas muy simples.

El edificio urbano fue concebido para solares estrechos y profundos que daban a calles estrechas, y los ejemplos de mayor tamaño requerían un patio central para la iluminación y la ventilación, similar a los comentados anteriormente.

- La villa o casa de campo.

En el Renacimiento apareció el concepto de la segunda residencia, en el sentido que aún tiene en la actualidad. Las villas eran los palacetes o las casas de campo donde los nobles y señores se retiraban a descansar.

Por lo general, las villas representaban lo mejor de dos mundos, el del agricultor y el del caballero. Esta unión era nueva en la arquitectura renacentista y suponía establecer un nuevo tipo de relación entre el campo y la ciudad.

* Decoración exuberante: Herencia del Barroco.

En la época de transición entre los siglos XVI y XVII, el mueble empezó a convertirse en un elemento fijo de la vivienda: los modelos empezaron a multiplicarse y su tamaño aumentó de forma notable, debido en parte al desarrollo que experimentó la arquitectura en Francia, en tiempos de Luis XIII (1601 - 1643), y su influencia en las monarquías europeas.

A finales del siglo XVI apareció el movimiento Barroco. Para una parte de los historiadores, el Barroco representa una adquisición fundamental que ilumina la historia de las artes y de las ideas desde la época final del Renacimiento hasta la Revolución francesa.

De acuerdo con esta concepción, el Barroco se convierte en la expresión estética de una sociedad profundamente monárquica; su vanidad, su gusto por la grandeza exagerada y su sentido especial para la creación de majestuosas escenografías están destinados a exaltar la gloria del soberano y de su corte.
Sus búsquedas y hallazgos ornamentales testimonian una voluntad que trata de destacar la perfección alcanzada por la clase social dominante.

Bajo estos principios se construyeron numerosas residencias y los castillos que se edificaban en el campo fueron perdiendo definitivamente su aspecto defensivo medieval hasta adquirir la apariencia residencial de palacios.

En su interior comenzó a desarrollarse la distribución de las habitaciones, y se acostumbraba celebrar recepciones en las salas o en las galerías para fiestas. En las mansiones parisienses hizo su aparición el comedor, entendido como estancia destinada únicamente a esta actividad.

Por otro lado, las salas de recepción estaban relativamente poco amuebladas; las comodidades se reservaban para las cámaras o dormitorios y antecámaras, donde se desarrollaba la vida privada, con lo que se convirtieron en confortables y acogedoras dependencias.

La decoración llegó a desempeñar un papel muy importante, y la utilización de tejidos, por lo general de origen italiano, para el revestimiento de muebles se fue haciendo cada vez más frecuente ( es decir la frecuencia de muebles tapizados). Los tapices murales de entonces son un antecedente del papel pintado posterior.

También se enriquecieron las habitaciones de la nobleza y de la burguesía, que se instalaron en los nuevos palacios construidos en la ciudad.
Todo ello dio lugar a una era en la que la decoración desempeñaría un papel muy importante dentro de la vivienda. Cueros grabados o bellas tapicerías cubrieron las paredes, se pintaron los techos y se decoraron los revestimientos, surgieron conjuntos de objetos de orfebrería, estaño, cobre y otros materiales como objetos ornamentales que se exhibían encima de los muebles. Del Barroco nos queda la herencia, en relación al interiorismo doméstico, de la exuberancia de la decoración.


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sábado, 8 de marzo de 2014

La habitación, la estancia: Legado de refugios y cabañas.

> Los refugios.

Desde los orígenes de la humanidad el hombre, como animal que es, ha tenido la necesidad de resguardarse de las inclemencias del tiempo y de las posibles agresiones del resto de especies. Por este hecho, la vivienda propiamente dicha aparece como un elemento básico en las actividades humanas.

En los orígenes de la especie humana se practicaban continuos cambios de residencia y las viviendas eran siempre de carácter temporal, ya que las necesidades primarias, como comer o evitar el frío, exigían un movimiento continuo hacia la búsqueda de mejores condiciones de vida.

Partiendo de esta base, la primera vivienda se limitaba a un espacio cerrado en el que las entradas y las posibles diferenciaciones de espacio eran las impuestas por el propio lugar. Se podrían catalogar dentro de este grupo las cuevas, las primeras cabañas o los refugios hechos con ramas entrelazadas y, por último, las tiendas, construidas con una estructura de ramas recubierta con las pieles de los animales cazados, por regla general con una sola entrada y sin diferenciación de espacios en su interior.

Las tiendas y los refugios tienen en común la facilidad con la que pueden ser habilitados y desmontados; las cuevas, al ser de carácter natural, eran igualmente fáciles de ocupar y desocupar.

> Las cabañas.

Con la evolución del hombre, también evolucionó la manera de vivir y de protegerse. La aparición de la agricultura y la ganadería, por ejemplo, trajo consigo la posibilidad y la necesidad de instalarse en un lugar de manera permanente. Con el cambio de actividades, por tanto, apareció un cambio de necesidades: cocinar,comer, elaborar artesanía, etc. que exigían construir el primer tipo de vivienda.

Por lo general, las primeras viviendas se construyeron de madera, con una sola entrada y un solo espacio en el interior para el desarrollo de actividades. Al principìo hubo diversificación de formas, empezando por las formas redondas, que más tarde evolucionarían hasta la estructura rectangular que hoy conocemos.

De esa idea de cabaña, de refugio, nace la idea de lugar. En las viviendas actuales los muebles se agrupan formando ambientes.


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lunes, 3 de marzo de 2014

Orígenes - Actualidad - Vivienda

Hace mucho tiempo, alguien, en algún lugar, que podríamos situar en un paisaje de África central hace unos 70.000 años, se sintió cansado de caminar. Tal vez viajaba de un lugar a otro o, simplemente, buscaba algo con qué alimentarse; pero, en todo caso, se detuvo a descansar.
Su decisión fue poco premeditada, pero lugar escogido no fue en absoluto casual. Aquel sitio permitía observar de frente a cualquier ser que se aproximara, fuera personal o animal. Podía prever cualquier visita, cualquier ataque, y también observar el paso de alguna posible presa si lo que pretendía era cazar.  Por otro lado, unos salientes en la roca le protegían del viento de la sabana, proporcionándole tranquilidad.

Al rato notó el suelo excesivamente duro y unos matojos cercanos, a modo de cojín, hicieron su reposo más placentero. Era un sitio verdaderamente agradable, y pasó el tiempo. El Sol se había desplazado y su luz le empezó a deslumbrar. Además sintió calor. No lo pensó dos veces, las rocas le ofrecían cobijo y unas ramas del árbol más cercano, que colocó frente a su refugio, le proporcionaron sombra. Cerca encontró comida, unas frutas, y un poco más lejos sació su sed en un riachuelo. Decidió que aquél era un buen lugar para pasar la noche, y permaneció algunos días en él.
Durante un tiempo aquello fue su vivienda, y decidió quedarse allí. Cuando llegaron los demás, terminó de completarlo, mejorándolo constantemente: se había convertido en su hogar.

La idea de hogar, de vivienda, aparece con la decisión de acondicionar un lugar para adecuarlo a las propias necesidades, incluidas las que hacen referencia a aspectos sociales (como la reunión alrededor del fuego) o espirituales (como las decoraciones en las cavernas, por motivos religiosos o rituales). Tales conceptos han llegado a nuestros días, adoptando formas adecuadas cada momento, producto de cada época y lugar.

La vivienda actual, entendida como realidad en la que todos vivimos, es en definitiva producto de una evolución que ha ido madurando y fructificando a lo largo del tiempo. Las viviendas son el reflejo de cómo viven las personas que las habitan, las cuales forman parte de una determinada sociedad.


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